Anamario Hernández
Claridad y transparencia, virtudes que normalmenteacompañan la labor artística de Anamario Hernández, se conjugan en sus telas para animar la convicción de que el gusto provocado por la realidad que nos rodea suele conmover por lo menosuna vasta porción de nuestras emociones. Tal parece que en su peregrinar la pintora ha preferido escoger, recreándolo con efusiva intención, aquello que, al eludir la imagen del infortunio, erige un muro estable contra la desesperanza. Línea y color se hermanan en una música silenciosa que impulsa y nutre la intensidad intima del artista. El juicio que acerca de la expresión literario mantuvo Ricardo Cüiraldes emparienta con esa armonía, donde contra el escandalo triunfa la inquietud de la sonrisa y frente al “huracán afluye el resplandor de la mirada. “La literatura-aseguro el autor de Don Segundo Sombra- no necesita de grandes gritos, ni gestos, ni argumentos complicados. Al contrario, debe ser pura en lo posible. Desechar todos los recursos ajenos a ella misma y valer por su valor propio”
Alerta ante lo desconocido, alentada por el deseo de descubrir en la superficie de los objetos la huella de lo invisible. Anamario Hernández concibe su oficio como la búsqueda de lo poético asentado en el predominio de la llaneza de los temas elegidos. Por eso mismo, en la delimitación que suele otorgar al dibujo, a los espacios y a los demás elementos componentes de sus obras, pone cerco a su intento de reflejar el sentido lírico de lo representado. La gracias es, desde ese punto de vista, el impulso constante y el hallazgo que arrastra a su pincel. Sin insistir en el recurso de las pasiones tormentosas, sino por el contrario, resuelta a cautivar la belleza mediante el reposo-cuando no la inmovilidad-, cubre sus cuadros con un tenue velo en que las emociones surgen como el invariable sostén de su imaginación . Al amor por las formas y el cuidado concedido a la composición se suma una atmósfera mágica donde la melodía triunfa por encima de toda complicación. Así de claras, así de transparentes, son la actitud y la aptitud de Anamario Hernández cuando, al trazar un contorno, al diluir un amarillo o un azul, nos sugiere reconocer en una pincelada la gracia única a la sencillez.
Alí Chumacero
1976
